Militares asesinos manipularon escena de crimen

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Nuevo Laredo, Tamaulipas. — De 27 años, Francisco Javier había salido de un hotel donde estaba en la alberca conviviendo con unos amigos a comprar cerveza y al pasar por el Obregón y Lauro del Villar fue asesinado por personal militar, que tras manipular la escena del crimen, dicen que había llegado herido.

En el lugar del artero asesinato del joven, que tenía dos semanas desempleado debido a la contingencia del Coronavirus, se aprecian impactos de bala en la pared de la negociación Food Park, lo que demuestra que los soldados, uniformados de café –Gafes- fueron quienes dispararon.

El joven murió desangrado, al recibir un balazo en la pierna izquierda, en la parte baja del glúteo que daño la arteria femoral, sin orificio de salida. Autoridades ministeriales recuperaron un fragmento de plomo y otro de cobre.

Su muerte, además de ser baleado por los militares, fue ocasionada porque los soldados le negaron atención médica, hasta que quedo sin sentido y permitieron el acceso a paramédicos de la Cruz Roja Mexicana que lo llevaron al Hospital General donde llegue sin signos vitales.

La identificación del joven asesinado por los militares se logró porque su madre y su amigo – se reservan los nombres por su seguridad- acudieron en su búsqueda y hallaron la camioneta baleada en las instalaciones de la Fiscalía General de la Republica.

El amigo de Francisco Javier, un joven de 22 años, ciudadano americano y dueño de la camioneta, narro a las autoridades que se habían reunido para tomar y estuvieron juntos hasta la madrugada del jueves, cuando trato de cruzar a Laredo, Texas –donde vive- con una amiga, pero ella no pudo pasar porque traía visa.

El amigo de Francisco Javier y la mujer se fueron a hospedar al hotel Paseo Colon y el mismo jueves por la tarde se van a comer a un restaurante y de ahí regresaron al hotel, donde estuvieron en la alberca.

Francisco Javier, como a las 22:00 horas del jueves, le dice a sus amigos que tiene hambre y que iría por cerveza, por lo que toma prestada la camioneta GMC Sierra 2008, propiedad de su amigo, dejando su auto, un Altima blanco.

A las 22:40 aproximadamente, Francisco Javier hablar por teléfono con su amigo y le pregunta que si todavía están en la alberca y después no supo nada de él, aunque lo fue a buscar a Transito y a Policía.

Fue hasta el viernes, 27 de marzo, cuando al circular frente a la Fiscalía General de la Republica vio su camioneta, dándole aviso a la mamá y acudiendo para solicitar informes y reclamar el cuerpo del joven, asesinado de un balazo por los militares.

“Exigimos se haga justicia, Francisco Javier era un amigo, trabajador y honrado, querido por todos los que estuvimos con él y no es justo que los soldados lo haya matado y ahora quieran decir otra cosa” señaló el laredense. [Agencias]

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