Los boqueños necesitan un alcalde responsable

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    Hacer del servicio público una vocación es un gran reto para la administración del presidente municipal electo de Boca del Río, Juan Manuel De Unánue Abascal.

Faltan 99 días para saber de qué está hecho el diputado local. Lo que sí sabemos es que va entregar cuerpo, alma y corazón para iniciar el primero de enero de 2022 con un gobierno sensible y cercano a la gente.

Además, no le gustan las improvisaciones, eso lo tiene prohibido, por tal motivo ya prepara su plan con un gobierno que atienda las necesidades de la ciudad, pero sobre todo de las familias que más lo necesitan.

Su equipo de trabajo estará integrado en su mayoría por mujeres y jóvenes. Se va rodear de gente preparada que dé resultados, gente decente, gente con experiencia, gente que va a dar siempre buena cara a la ciudadanía.

La ciudadanía ya quiere pasen estos 99 días lo más rápido posible, los actuales gobernantes ya no mandan, ya “bajaron las cortinas”, solo andan en el “Año de Hidalgo”.

En cambio, los nuevos ya están listos para iniciar con mucho ánimo, con muchos proyectos, programas, acciones y obras muy puntuales.

Los que se van solo llegaron hacer currículum.

El compromiso es muy grande de parte de la gente de Unánue. Se han comprometido a no fallarse y tampoco fallarle a la gente.

Ante el vacío de poder en Boca del Río, el electo tiene que agarrar el timón, de tal suerte que en sus redes sociales escribió: Me dio mucho gusto acompañar a mi amigo Leonel Pérez Herrera a la Toma de Protesta del nuevo Comité Directivo del Congreso Del Trabajo Veracruz, ¡gracias por la invitación y felicidades!

También platicamos con los líderes y miembros de diferentes sindicatos, sin duda, seguiremos uniendo esfuerzos para mejorar las condiciones laborales de los boqueños.

Basta que lleguen políticos por circunstancias a cargos de elección popular.

    ***Y hablando de esa falta de profesionalización hace falta, urge, es necesario profesionalizar la política. Resulta urgente fomentar liderazgos capaces de convertir adversidades en motivaciones. Quizás es demasiado optimismo. La política es el arte de hacer posible lo que parece imposible, ciencia de diálogo y voluntades, vocación de personas nobles y con espíritu de servicio. Quien pretenda dedicar su vida a ella es quien, teniendo claro lo anterior, asume desde el inicio que no es espacio para lucrar, sino para impulsar cambios y modelos que impacten positivamente a su país.

El político es quien, con un necesario liderazgo, capacidad y vocación de servicio, entiende que en esta noble actividad no hay tareas o retos pequeños, toda decisión tiene un impacto en la colectividad a la que se dirigen sus acciones.

Plan de gobierno. De tal manera, los partidos políticos deben centrarse en la definición del tipo de sociedad y de Estado que se pretende impulsar mediante la oferta electoral que presentan a la ciudadanía.

El qué hacer y cómo hacerlo bien debe primar en la definición de planes y programas estructurales e inclusivos, que garanticen la atención de reformas del país por medio de equipos de trabajo serios, prudentes, coherentes y consistentes, que ejerzan su tarea de manera ética, transparente y recta, donde los mecanismos de rendición de cuentas dejen de ser una obligación para convertirse en un compromiso duradero.

Es por eso que resulta urgente fomentar liderazgos capaces de convertir las adversidades en motivaciones para continuar luchas por países cada vez más democráticos, justos, inclusivos, solidarios y desarrollados, generando empatía con el colectivo social a quien se representa o se pretenda representar de manera legítima, con equipos de personas con áreas de especialización profesional comprobadas para atender integralmente el clamor popular ante demandas estructurales, delinear el rumbo de manera eficiente en los procesos de toma de decisiones y dignificar la política con acciones concretas que tengan un impacto positivo en la mayoría de la población.

Calidad política. Profesionalizar la política implica un ejercicio de responsabilidad con la ciudadanía, reconocer la experiencia y la preparación, sin cerrar espacio a los nuevos liderazgos, con personas idóneas que vivan para el servicio público, no para quienes viven a costa de esta actividad.

Definitivamente, la calidad de los políticos incide directamente en la calidad de la política y, consecuentemente, en la calidad de la democracia.

Como lamentablemente se ha comprobado dentro y fuera de nuestras fronteras, la llegada a altos cargos de toma de decisiones de figuras poco o nada capacitadas debilita el correcto funcionamiento de la institucionalidad democrática, fomenta el clientelismo aumentando una burocracia inútil, premia únicamente a las maquinarias electorales y encarece el nivel del debate sobre asuntos de interés nacional.

    ***Hablemos mejor de periodismo y del bueno. Nos dio mucho gusto saber que una periodista veracruzana, nativa de Misantla, siga cosechando triunfos y nos siga llenado de orgullo a quienes la conocemos desde hace mucho, pero mucho tiempo. Nos referimos a la licenciada Mireya Cuéllar Hernández.

Por cierto, vimos que en su cuenta de Facebook escribió: He pesado 30 años de mi vida en La Jornada, la construí alrededor de ella; familia, amigos, filias y fobias. Cuando llegue a ella, éramos muy jóvenes. Este festejo es agridulce; felices por nuestra permanencia contra viento y marea y tristes por las pérdidas. La pandemia nos golpeó por muchos costados: José Luis, Marco, Rubén, la mamá y el hermano de Fabi -no supe ni qué decirle cuando la vi el lunes pasado frente a su plana de Internacionales- … pero celebramos la vida, la de ella y la de muchos. Gracias Carmen Lira (la jefa); Josetxo (mi jefesito); a Luis Hernández que nos reunió y animó en este aniversario y brindis suigeneris; a mi comadre Rosa Elvira, a  Rolando Medrano (mi coordinador) y a todos los compañeros que hacen monos -mi querido Helguera también nos dejó-; tunden teclas, hacen fotos, venden publicidad … y nos corretean con los detalles de todos los días. A los que por diversas razones se fueron pero coincidimos en un momento, gracias… Desde la trinchera de Tijuana !!Larga vida a La Jornada! Y a Los Jornaleros !

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